El detective
Triana es su casa. El misterio, su debilidad.
José Sanastia vive en la calle Pureza, a pocos pasos de San Jacinto y el Altozano. Investiga desde Nervión, pero lleva Triana puesta incluso cuando un caso lo arrastra lejos de Sevilla.
En Sevilla lo definirían rápido: un capillita jartible. Conoce la Semana Santa hasta el último detalle y siente especial devoción por la Esperanza de Triana, la Esperanza Macarena, la Estrella, San Gonzalo y La Milagrosa.
Tres Caídas de Triana y la Centuria Macarena son pilares de su banda sonora; también escucha Las Cigarreras, Lágrimas de San Fernando, Rosario de Cádiz y si suena El Galeón de la Esperanza de Virgen de los Reyes, la mente se le va a los sábados de vísperas con el Señor de la Esperanza de Ciudad Jardín.
Agatha Christie ocupa un lugar especial en su estantería. Poirot es su favorito, aunque conoce y disfruta toda su obra. También le acompañan Se ha escrito un crimen y Los Misterios de Laura, además de café, libreta y visitas a sus hermandades.
Sanastia observa, duda y vuelve a mirar. Porque una pista evidente puede mentir y porque, algunas veces, resolver un caso no significa explicarlo todo.